¿Para qué quieres una pareja?

Desde que el hombre comenzó a mirar hacia el cielo también comenzó a descubrir que existe algo más, que la inteligencia no podía ser al azar. También se dio cuenta de que la condición de ser espiritual era inherente a él mismo porque espíritu quiere decir “primer aliento”, lo que nos lleva a la conclusión referida a que desde el momento que llegamos a vivir esta experiencia, somos espirituales. Desde esa facultad reconocida se desprende la reflexión del mundo y poco a poco nos vamos acercando a la máxima respecto de que todo lo que nos rodea tiene que ver con nosotros. Lo que existe es lo que proyectamos y cada uno de nosotros vive las experiencias de una manera particular y de acuerdo a su propio sistema de creencias. Ante un estímulo podemos sentir mucha resonancia con algo o total rechazo … ¿qué veo en el otro? … luego de ver, interpreto y la manera que tengo de interpretar me puede incluso afectar físicamente porque una cosa está clara: para mi inconsciente sólo existo yo, el otro no existe.

¿Para qué me encuentro (uno) con alguien?…

Es una buena pregunta que de vez en cuando, todos nos hacemos y pocas veces la podemos responder. No hay relaciones ni buenas ni malas. Todas son una gran oportunidad para reconocernos a nosotros mismos en el otro; todas las relaciones tienen un propósito y son perfectas. En verdad cada encuentro debería de ser santo porque cada uno constituye una oportunidad para conocernos a nosotros mismos. Los problemas que surgen son formas pensamientos donde algunos verán conflictos y otros oportunidades; Einstein ya nos lo decía “ Lo mejor que le puede pasar a un ser humano es una crisis porque gracias a la misma resurge la inventiva (creatividad) del hombre…” si no hubiesen crisis no habría tampoco crecimiento. Convertir los problemas de pareja en una oportunidad para crecer es lo que de alguna manera en el campo atómico nos enseña el conocer y participar de este Taller.

Nos encontramos por resonancia y nos separamos porque la misma se acabó. Aprendemos que sí existe diferencia entre querer y amar, el primer vocablo nos conduce a necesidad y el segundo a fluir total con la experiencia. Recordemos que cuando estamos en nuestra condición energética somos UNO, sin polaridades, que es en nuestro aterrizaje en el campo atómico que el Ser completo se divide en dos y lo hace por su misión creadora que tiene que ver con una enseñanza de vida: Aprender a Amar. La pareja humana es el inicio de la manifestación de la vida física. Somos el rayo que se divide en dos y desde el mismo nacen todas las clases de amor y sus derivados.

En toda experiencia de Amor (especialmente en el caso de la pareja), la unión se produce a través de la intención de la memoria del Origen, de volverse a unir para expresar más vida, que es una manifestación de Amor. El resultado de cualquier manifestación creativa y amorosa de vida, siempre debería identificarse con el modelo creativo superior, lo que en esta realidad limitada no ocurre siempre así. Por lo mismo es vital que hagamos este recorrido de “ Conocer el Amor ”… donde nos encontraremos en el UNO. Entenderemos porque es mejor que no pidamos encontrarnos con nuestro Rayo Gemelo en esta incorporación y entenderemos su diferencia con lo que denominamos Alma Gemela.

Para “ Conocer el Amor ” es relevante que sepamos acerca de nuestra fecundación física que es gracias a la cual estamos en esta forma de existencia y así acercarnos a nuestra fecundación original, la cual nos entregará las claves perfectas para comprender por qué somos co-creadores y por qué decimos que contamos con las herramientas necesarias para construir el universo que cada alma requiere y habitarlo en paz, alegría y gratitud. Recordemos también que no podemos despertar de un sueño si no pensamos que somos el soñador; al mantener nuestra práctica nos hace tener la clara sensación de que tenemos poderes y eso quiere decir que estamos conectados. Es importante destacar una vez más que Somos Seres Energía teniendo una experiencia humana y la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma; conocemos esta premisa aunque no la vivimos. Al contrario: vivimos en una plataforma de conciencia que es polarizada y por desconocimiento no traemos a nosotros lo que nos merecemos, como es el caso de una pareja por ejemplo y en este vasto campo de posibilidades nos movemos entre el acierto y el error y a veces de por vida repetimos patrones, quedándonos en una zona de comfort que terminará enfermándonos. ¿Qué estoy proyectando en el campo cuántico para que no aparezca una pareja?… y si la tenemos, hagamos el siguiente ejercicio: dos columnas: qué me gusta y qué no (de mi pareja), luego quitemos la pareja. Ambas columnas somos nosotros mismos. ¡¡Ven a CONOCER EL AMOR desde el 100%!!