Cómo recuperar la salud

La enfermedad es uno de los enemigos más temibles de la humanidad, porque es causa de dolor, sufrimiento, limitación física y mental, y finalmente la muerte prematura.

La enfermedad debe ser expulsada de nuestro cuerpo físico, nuestra mente y nuestra alma, porque no solo es la causante de limitaciones físicas y mentales, sino que representa un obstáculo para nuestro avance espiritual, porque un cuerpo o mente enfermos no van a poder avanzar en la expansión de consciencia y despertar espiritual.

Las enfermedades llamadas crónicas, tienen un origen en nuestra mente y emociones. Incluso las producidas por virus y bacterias no podrían prosperar si permanecemos regularmente en sentimientos de alta frecuencia como gratitud, paz, armonía, optimismo, y por supuesto amor.

¿Cuál es el origen de la enfermedad?

Podría ser un efecto del karma de vidas pasadas, o enfermedades heredadas producto de sintonía de frecuencias, o algo que generamos en esta vida, de manera consciente o inconsciente. Pero en todos los casos es la consecuencia del mal uso de nuestro libre albedrío. Es decir, es una creación nuestra. Pero como creadores tenemos también el poder en nosotros para autosanar.

Jesús decía; “No solo de pan vive el hombre”, porque efectivamente no solo vivimos de los alimentos materiales, agua y aire, sino principalmente del Fluido Vital, que es es Fluido Electrónico, que llamamos Amor. Este Fluido Electrónico nos conecta directamente con nuestra Fuente Generadora u Origen, atraviesa nuestra alma, mente y cuerpo físico para manifestar allí la vida.

Entonces, ¿por qué enfermamos?, porque hemos bloqueado el ingreso de este fluido amor en nuestro ser, al creer que estamos solos, desconectados de la Fuente y del resto de la creación, porque creemos que somos el rol o papel que estamos interpretando, porque creemos que nuestra “vida” depende de ese vehículo físico, porque nuestra mente egóica anclada en lo externo, no para de pensar viviendo en el pasado o el futuro, ignorando totalmente el presente, llena de miedo, angustia, dolor y preocupación. Desarrollando emociones de ira, rencor, venganza, avaricia, celos, codicia y otros, que envenenan al cuerpo, cerrando los circuitos por donde debe circular el Fluido Electrónico Amor, por lo tanto, generando enfermedad en la mente y el cuerpo.

Hay seres muy espirituales que han logrado mantener su cuerpo físico en perfecta salud, sin alimento sólido ni líquido, y solo se alimentan del Fluido Amor que proviene de la Fuente, hay varios casos en la India y en Occidente, uno de ellos es Teresa Newman, quien tuvo los estigmas de Jesús y vivió sólo de la Eucaristía por más de 30 años. Entonces, podemos vivir sin alimento y agua, pero no sin el Fluido Amor que sostiene nuestra vida.

Nuestro cuerpo no es solo un cúmulo de huesos, nervios y músculos, un cuerpo sin vida también lo es. Lo que hace la diferencia entre un cuerpo sin vida y uno vivo, es no solo el alma, sino el Fluido Electrónico Amor que vibra en él. Este Fluido Electrónico amor es el vínculo entre lo no manifestado, lo real, lo imperecedero y este mundo de la inpermanencia.

¿Qué es la fuerza, que hace latir nuestro corazón, que impulsa la regeneración celular, que realiza la digestión, que metaboliza los alimentos?, es ese Fluido Amor que solo sabe manifestar perfección.

Entonces, ¿qué debemos hacer para recuperar la salud?

  • Lo primero y más importante es salir de la ignorancia de quienes somos, a través de la expansión de consciencia, reconocer nuestra real naturaleza, nuestra responsabilidad de la vida que hemos creado y del poder de creación que está en nosotros. Lo que Jesús decía: La verdad os hará libres”
  • Llevar una vida armónica, dentro de las leyes de Dios, de amor al prójimo y a nosotros mismos. Porque todo lo que se da regresa, si damos solo amor incondicional, eso es lo que recibiremos. Alejarnos de vicios, de la lujuria y de apetitos físicos. Sin rechazar, sin juzgar, sin apegos. Solo actuando sin dañar a otros ni a nosotros mismos. Que al final es lo mismo, porque no podemos dañar a otros sin dañarnos a nosotros al mismo tiempo.
  • Recuperar la Conexión a la Fuente, absorbiendo los rayos cósmicos de la Fuente, aceptando que ingresen en nosotros, que nos inunden, que nos enciendan, que ingresen en todo nuestro Ser desapareciendo la obscuridad, la falta de luz, que ha producido la enfermedad.
  • Una vez recuperada la Conexión, seremos capaces de estar en el ahora, alertas, despiertos, observando nuestros pensamientos para ser conscientes de los patrones mentales que debemos cambiar. Observando nuestras emociones, sin juzgarlas y encendiéndolas en luz para que no vuelvan a tener el control en nosotros.
  • Usar la mente y el pensamiento para crear a través de la ensoñación, visualización y sentimiento lo que quiero manifestar, sintiendo que ya es.
  • Vivir en estado de gratitud, centrado en nuestro verdadero Ser, disfrutando de la Paz, la felicidad, la armonía y la opulencia que es el estado natural de nuestro verdadero Ser. No del personaje que estamos interpretando en esta experiencia de vida. En el libro “Un curso de Milagros”, Jesús nos dice: “Nada real puede ser amenazado, Nada irreal En esto radica la Paz de Dios.
  • Mantenernos siempre en el objetivo de seguir desterrando la ignorancia de nosotros mismos y de la Fuente, A través del aprendizaje del conocimiento sagrado, y principalmente de la práctica de la meditación.

No podemos crear la enfermedad y luego pedirle a Dios que nos ayude a recuperar la salud, si a su vez no hacemos nada por salir de la ignorancia de quienes somos, apegados a hábitos humanos egoístas, basados en el miedo, y respuestas condicionadas que nos sumergen en pensamientos y emociones que envenenan nuestro Ser, nuestro entorno y a toda la humanidad. Porque todos somos Uno.

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