¿POR QUÉ EL MÉTODO CYCLOPEA NOS AYUDA A MEJORAR NUESTRAS RELACIONES INTERPERSONALES?

La base de una relación interpersonal exitosa es el amor incondicional, pero para poder ser capaces de amar incondicionalmente, debemos primero aprender a amarnos a nosotros mismos.

Pero entonces, ¿no nos amamos a nosotros mismos? Y, la verdad es que muchas veces no nos amamos a nosotros mismos. En primer lugar, porque no sabemos quiénes somos realmente, y en segundo lugar porque nos han programado para no hacerlo.

Hemos sido tantas veces juzgado desde la mente herida de otros seres humanos, que nos han calificado peyorativamente desde su ignorancia.  Muchas veces han sido nuestros propios padres quienes, repitiendo patrones de conducta heredados o creyendo que su crítica nos iba a ayudar, nos han dicho calificativos que no nos corresponde, o han condicionado su aprobación, premio o amor, a un determinado resultado. Esto sumado muchas veces a creencias de que nacemos con pecado y que somos pecadores por naturaleza, por lo cual creemos que no somos dignos del amor de Dios y que él jamás se comunicaría con nosotros, es más, que estamos separados de Él. Por otro lado, el sistema también alienta la creencia de que nuestra naturaleza es que somos seres intrínsecamente malvados.

La principal razón por la que aceptamos toda esa programación del sistema de creencia humano, es porque hemos olvidado quienes somos realmente. Hemos olvidado que nuestra naturaleza es perfecta, porque si fuimos hechos a imagen y semejanza de un ser Perfecto, solo podemos ser grandiosamente perfectos. Y Dios al ser Amor, nosotros también somos seres de naturaleza amorosa, y amados por el Padre con un amor incondicional.

El Método Cyclopea, que recoge el conocimiento ancestral, el conocimiento iniciático y el conocimiento científico. Nos ayuda a recordar, no solo a través de las palabras, sino a través de la propia experiencia, nuestra verdadera naturaleza de seres Divinos, Inmortales, Creadores de nuestra propia vida y circunstancias, lo cual es fundamental para recordar el vínculo que nos une siempre con nuestra Fuente Generadora de vida y de Amor Eterno.

Al activar nuestra glándula pineal, activamos el vínculo de unión con el único Poder, que ha creado todo el Universo, siempre estamos conectados con nuestra Fuente, pero la activación de la glándula pineal nos permite reactivar ese vínculo a un voltaje mucho mayor, para hacer posible la absorción del Fluido Electrónico Amor, que nos enciende, nos sana, llenándonos del más puro Amor Divino, llevándonos a estados, de gozo, paz y éxtasis. De esa manera aprendemos a amarnos a nosotros mismos primero, para que podamos amar cada vez más, con verdadero amor incondicional, a nuestros seres queridos. Hasta que, llegado un momento, podremos ser capaces de amar a todos y a todo.

El verdadero Amor, es el que viene del Creador, y el amor solo puede ser incondicional. Nadie puede dar lo que no tiene, por lo tanto, para poder amar, tenemos que primero recordar quiénes somos, permitir que el Amor del Padre nos inunde, nos llene, para luego ser capaces de entregar ese mismo amor a los que nos rodean. Y así estaremos cumpliendo con el mandamiento que nos dio nuestro Amado Jesús: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.   

De esta manera, al convertirnos en Seres de Amor, en el Amor Mismo, podremos empezar a reconocer que cada relación es sagrada y es una gran oportunidad que nos da la vida para manifestar nuestra propia naturaleza, lo mejor de nosotros mismos.

Reconoceremos que, si alguien nos trata mal, no es porque sea una mala persona, sino porque está sufriendo y necesita ayuda, tiene heridas por sanar, y no debemos responder de la misma manera, ni reaccionar desde viejos patrones inconscientes. Si no reconocer que es un instante santo para actuar desde el amor. Conectados a nuestra Fuente, sabremos qué hacer, o qué decir y en qué momento. A fin de no perturbar nuestra paz, ni hacer daño al otro.

Otro asuntos fundamentales que debemos resolver, para mejorar nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos, son el Perdón y la Culpa. En el tercer módulo del seminario abordaremos estos temas, pero no desde la acostumbrada visión de este plano humano, sino desde un plano trascendente, universal y divino. Nos abriremos a una comprensión mayor, para liberarnos de resentimientos y de culpas, y prepararnos para el perdón, la felicidad y el amor.

También en la medida que permanezcamos en comunión con el fluido amor, iremos sanando nuestras propias heridas, nuestro nivel vibratorio ira elevando su frecuencia, y como las frecuencias iguales sintonizan, atraeremos a nuestra vida personas y situaciones acordes con nuestra más alta vibración.

De esta manera, nuestras relaciones mejorarán y cumplirán el propósito de despertar en nosotros nuestra verdadera naturaleza, porque no hay nada más natural que amar.

Fanny Barrón

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